
Pensé que no había que estudiar esa página, señorita…Usted no pensó, si hubiera pensado habría estudiado. No, no, lo que pasa es que no pensé que justo esa esa esa parte también…si, si, ya lo escuché: si hubiera pensado, habría estudiado. Ahora, vaya a buscar un disfraz ¡rápido!
Lleno de furia, usted sale a la calle disfrazado de débil mentiroso. Camina y camina y le agarra lo del dinero. Uh, otra vez eso. Quiere una guita para un proyecto. Por ejemplo, comer un tostado con un cafecito. O comprar un caño de escape usado.
Revisa su riñonera horripilante color carne y encuentra una chapita de Neuss, una foto autografiada de Neuruss, algo del mostro del lago Ness, un carnet de las ss de la sucursal de Ingeniero Auschwitz y una monedita para comer. Esa es la llave, el código, el coso, la puerta giratoria, el molinete, en fin, lo suyo.
Tiene que apostar para multiplicar el capital. Pero una vez más, no tiene número candidato. Camina sin rumbo por la ciudad y se topa con una nueva muestra de video-arte, esta vez, de jóvenes copados de Holanda. Muy muy liberales en todo, menos en asuntos migratorios.
Camina entre los cuerpos munidos de pulgares oponibles, y se acomoda en la fila 13 entre dos estudiantes de arte y dos señoras jubiladas que entraron aquí como podrían haber entrado en un evento sobre los visigodos. Bueno, bueno, no interesa mucho esto, continúe. Entonces…¿en que estábamos? Ah, si, agarra y se relaja, viendo un corto sobre algo en Praga con los colores saturados y el sonido no se qué. Bueno, la cuestión es que cabecea, cabecea y ya está ahí, en el paraíso, el lugar top de la realidad.
Se le gesta se le arma se le configura, el axolotl gigante que creció en una media Ciudadela beige, de manera mala y logró escaparse. Ahora está enfurecido y tira tarascones al aire con sonido metálico. Sabe que usted es el responsable de su cautiverio y lo persigue clamando venganza con el gordo Clemenza. Clan-clan.
El club de los amiguitos de Shemp se reúne en Canning y Cangallo para discutir sobre diversos temas muy importantes como ser, el capital, la falta del mismo. Que hacer al respecto. O que no hacer.
Encuentra “sus ideas” en todos lados. ¡Eh! ¡Eso lo dije yo! Eso se me ocurrió a mi, pará, pará, pará eso es mío! Evidentemente tengo un problema de tiempos. Ah, el señor tiene ideas, tiene tiempos ¿qué más tiene? Tiene hambre.
Por último, decide entrenar a su mano izquierda. Es bastante bastante inútil y la tarea es ardua. No colabora y sufre todo tipo de accidentes. La mano, su mano ¿me sigue? Uy dios mío, parece un sub-normal, con todo respeto amiguito. ¡Siga, siga, siga!
Es invitado a participar de un “proyecto” y no sabe si pegarse un tiro ahora o más adelante. Por algún motivo patea esto para después, como todo. Tampoco se va a poner expeditivo justo ahora y con algo tan delicado. Lo que sí hace es peinarse maniáticamente hacia atrás, con el peine Martín.
Embalsama a su abuela para llevarla al banco en silla de ruedas a cobrar la jubilación, la jubilación de ella y así va tirando. Una guita de aquí, una guita de allá. Una vidita miserable por acullá.
Por último, descubre que con su poca inteligencia usted se puede dedicar a la actuación, a ser portero, osteópata o modelo. Y que dios lo ayude.
Se despierta hecho mierda con todo este cúmulo de porquerías pero percibe que trajo el número. Ahora si. Se sube la sunga, se acomoda el artefacto y corre a todo gas por la avenida Jacinto Chiclana, hasta la casa de quiniela de Bocho y Nela. Le juega todo al 27 y mañana invite una vuelta de todo para todos a todo lo que de.